Había una vez un Ser que todo lo podía. Un pase mágico por aquí, otro por allá, y su deseo realidad se tornaba. Durante varias eternidades usó su poder para su propia complacencia, rodeándose de todo tipo de lujos y placeres, hasta que un día descubrió que se aburría. Cuando se posee el poder absoluto no hay ningún objetivo por el cuál luchar, y la misma existencia pierde su sentido. Demasiado orgulloso para siquiera pensar en dejar de existir, este ser terrorífico decidió crear juguetes nuevos para que le diviertieran. Pero a diferencia de todas sus creaciones anteriores, los crearía a su imagen y semejanza, es decir, con libre albedrío. Así podría ver cuán grande era su fidelidad hacia el.
Los resultados no defraudaron sus expectativas. Tal y como imaginaba, sus nuevas creaciones se mostraron sumisas y obedientes en un principio, pero a la larga, el libre albedrío del cual estaban dotadas hizo que también comenzaran a aburrirse.
Un día se dieron cuenta de que una vida de pleitesía para con su Hacedor no les parecía suficiente, y en ellos creció el ansia de saber y prosperar. Temerosos de las consecuencias pero ávidos de sabiduría, aquél que fue creado del barro y su compañera cedieron finalmente a la tentación y probaron la fruta prohibida, la que les daría conocimiento. El Todopoderoso estaba satisfecho: Había encontrado algo en lo cual volcar su furia. Condenó a sus juguetes al destierro eterno y esperó paciente su siguiente movimiento. Por primera vez en eones, se divertía.
A los descendientes de sus juguetes, Abel y Caín, les exigió el mismo respeto y obediencia que a sus padres. Pero esta vez, para hacer el juego más interesante, se le ocurrió una norma nueva: En señal de veneración, ambos les ofrecerían sacrificios.
Puesto que ya no estaban en el Paraíso, ambos hermanos tenían que trabajar para vivir. Así, Abel se volvió pastor, y Caín agricultor. A cada uno su respectiva tarea se le daba bien, y por un tiempo fueron felices.
Eso cambió el día en que tuvieron que hacer sus respectivas ofrendas. Abel cogió su oveja mas grande y bien nutrida, le ató las patas, la degolló y la quemó. Caín, que nunca había hecho daño a ningún ser vivo, no pudo evitar estremecerse al ver la frialdad con la que su hermano quitaba una vida, pero prefirió guardarse esos pensamientos. Acto seguido, cogió los mejores frutos de su cosecha y los quemó a su vez, creyendo haber cumplido con su deber.
Sin embargo no fue así. El gesto sádico de Abel convención al Tirano de su amor por Él; a su lado, la ofrenda de Caín era simple y superficial. Así, premió a su marioneta con el mejor rebaño que pudo crear mientras que Caín fue cruelmente ignorado.
-Hermano -le dijo-, demos un paseo.
-Ves necesario distraerme de mis quehaceres? Tengo que seguir trabajando para ofrecer al Padre las mejores ofrendas.
-Tu rebaño pasta en calma, nada ocurrirá si te tomas un descanso.
-Está bien.
Ya en el bosque:
-Hermano, tú has dado lo mejor de ti, yo he dado lo mejor de mí, por qué no he recibido tu misma bendición?
-No has sido sido sincero. Hiciste tu ofrenda porque te sentiste en la obligación de ello, yo hice la mía por amor.
-Amor? Qué gesto de amor es aquél en el que asesinas sin piedad a un animal fuerte, sano, y útil? Ya he visto cómo disfrutas matando y devorando a tus ovejas. El hecho de que te guste tanto saciar tu estómago con animales muertos y vestirte con sus pieles es un gesto tan repugnante que me alegro de alimentarme sólo de los frutos y plantas de mis cosechas.
-Nuestro cometido no es ser crueles ni benevolentes hermano, sino adorar a aquél que nos creó.
-Él no me creó. A mí, y te recuerdo que a ti también, nos crearon nuestro padre y nuestra madre.
-Blasfemo!! Todos somos hijos y súbditos del Padre y cualquier signo de rebeldía tiene que ser reprimido y erradicado!!
-Es que no te acuerdas de la historia que nos contaban nuestros padres de pequeños? De como Él les castigó sólo por su deseo de querer mejorar? De verdad lo consideras justo? Mi adoración hacia Él viene del miedo a su ira. Comprendo todo lo que dices, pero no se de dónde viene tan obcecada sumisión.
-Ya basta, has ido demasiado lejos.
Abel sacó de sus ropas su cuchillo aún ensangrentado, dispuesto a atacar a Caín. Éste no daba crédito.
-Vas a matar a tu único hermano el mismo día en que recibió el mayor de los desprecios?
-No mereces un lugar entre los vivos, Caín.
Ambos se enzarzaron en un forcejeo. Abel luchaba para rendir homenaje al único Ser al que amaba, Caín hacia lo propio por puro instinto de supervivencia. No quería matar a su hermano, pero sabía que éste no pararía hasta conseguirlo, así que no tenía alternativa. Al ser el hermano mayor era ligeramente más fuerte, por lo cual, tras un largo forcejeo, el cuchillo de Abel acabó apuñalando su propio pecho.
Horrorizado ante el cadáver de su hermano, en lo primero que Caín pensó fue en escapar, pero enseguida se dio cuenta de que era una idea absurda, no había ningún lugar en el cuál esconderse. Enterró a su hermano para conseguir algo más de tiempo antes de ser descubierto y regresó a su huerto, el único lugar en el que se sentía a salvo. Una vez allí se sentó contra un árbol y, mientras esperaba su destino, lloró a su hermano.
En efecto, no pasó mucho tiempo hasta que Aquél bajara a la Tierra, preocupado por el silencio de su súbdito más fiel.
-Dónde está Abel?
-Acaso soy yo el guardián de mi hermano?
-La sangre de tu hermano clama venganza desde debajo de la tierra! Qué has hecho?
-Lo mismo que me quería hacer él a mí. Yo sólo me defendí.
-No reconozco arrepentimiento en tus palabras, prepárate para recibir tu castigo.
-Es ésa tu forma de demostrar que amas a tus hijos? Es que no conoces la piedad? Nunca quise hacer daño a nadie, sólo vivir en paz y ser feliz, pero tu obsesión por ser adorado nos convierte en tus esclavos. Me das una mente propia y al final ello sólo me sirve para ser consciente de mi falta de libertad. Es o eso o volverse loco, como mi hermano.
-No puedes dirigirte a mí de esa manera.
-Dicta mi castigo y acabemos de una vez.
-Así pues, sé maldito. La tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano rechazará tu mano. Cuando trabajes, la tierra no te dará fruto. Vagarás eternamente.
Caín se levantó todavía con lágrimas en los ojos, y con paso renqueante, se sumergió en la oscuridad..
FIN
Espero que algún día alguien me explique por que un ser tan vil, cruel, y despiadado como el que nos es mostrado en la Biblia tiene miles de millones de seguidores en todo el mundo. Saludos.

tienes razon amigo....
ResponEliminael problema que NADIE tiene tantos seguidores, porque no existe! :)
tendriamos que pensar un poco mas con nuestra propria mente...
estoy leyendo ahora mismo un libro "el espejismo de Dios"... a lo mejor te puede interessar! un abrazo tio!