dimarts, 17 de maig del 2011

No hay respuestas



ADVERTENCIA:
Este texto puede herir vuestra sensibilidad. Avisaditos estáis.

Ya que habéis decidido continuar leyendo, que sepáis que todo hecho aquí narrado es real. Palabra de Vízhtor.



Cámara de Diputados de México, a finales del 1976.

En la Tribuna, un hombre bajito, calvo y rechoncho está acabando su discurso:


"..un día muy feliz..el día en que todo comienza de nuevo para mí y por eso, excelentísimos Sres. Diputados, sólo tengo para ustedes palabras de agradecimiento..Yo, Gregorio Cárdenas, prometo aprovechar la oportunidad que me han brindado convirtiéndome en un ciudadano modélico, en un miembro útil para la sociedad mexicana y en el padre que mis hijos merecen. Por todo ello, gracias, y que Dios les bendiga."

Todo el mundo en pie aplaude y vitorea al héroe..y es que, tras tanto padecimiento, donde otros hubieran arrojado la toalla este hombre valiente perseveró, luchó, y salió adelante, y aquí le tenemos, triunfador y jubiloso..ha cambiado, ha madurado..ahora es un "ejemplo", un "modelo de rehabilitación"..

El reconocimiento a Goyo no acaba en la Cámara..convertido en una celebridad nacional, el escritor, pintor, melómano y músico aficionado sigue recibiendo el cariño de sus conciudadanos de todas las maneras imaginables: Se hace una radionovela sobre su vida que alcanza récords de audiencia..la exposición de sus pinturas recibe críticas muy favorables, y todas son vendidas a altísimos precios..las ediciones de su revista se agotan semanalmente en pocos minutos..tambien se estrena con éxito una obra de teatro basada en sus experiencias, e incluso se llega a hablar de hacer una estatua con su efigie, pero oh, injusticia, ese proyecto nunca es llevado a buen puerto..

El 2 de agosto de 1999 Gregorio Cárdenas Hernández muere de causas naturales..Evidentemente es enterrado cristianamente con el mayor de los lujos, se hacen canciones y estampitas con la imagen del santo a quien ahora todo el mundo llora y añora, pero de alguna manera Goyo no ha muerto, sino que reside en el corazón de todos, será reverenciado y adorado como se merece durante muchas generaciones..México te ama, Goyito.

Y yo, el que escribe estas líneas, leo con una mezcla de repulsión y horror esta historia, y compruebo que aún a estas alturas el ser humano no deja de sorprenderme..Y no puedo dejar de preguntarme por qué. Por qué la sociedad mexicana no pudo ver la realidad latente tras la fachada..por qué se dejaron llevar por lo que parecía ser y no por lo que era..y es que fueron pocos, muy pocos los que se dieron cuenta de que este sujeto no era un héroe, ni una persona rehabilitada, ni ejemplo alguno para nadie..fueron muy pocos los capaces de ver que Gregorio Cárdenas, en realidad, no era más que un bastardo asesino.

Pero no hay respuestas.

FIN

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