Durante años, fui considerado un bicho raro. No es que ese concepto de mí a ojos de los demás haya cambiado, tan sólo lo han sustituido por otro término, el de "friki". Siempre digo que no es casualidad que una, dos, tres personas que no se conocen entre ellas me hayan puesto "Fríktor" como mote. Mi respuesta a todo esto siempre fue la misma.
"No me importa cómo me llaméis, siempre y cuando no lo digáis de forma peyorativa"
Pero una determinada situación acontecida en un determinado momento, en un breve instante, me ha hecho cambiar de opinión. Aún no sé en qué forma, trataré de vislumbrarlo con este texto. Lo que ocurrió fue que estaba hablando en el Menta con Miren y de repente sin venir a cuento me soltó:
-Eres raro, eh?
Y, por un motivo o por otro, el comentario me sentó como una patada en los cojones.
Analicemos esto de forma concienzuda: Si yo eres raro tú qué eres? Normal? Qué es ser normal? Como todos? O sea que eres anodina y previsible, vulgar y aburrida. Yo soy el especial.
No. No sonaba como un halago, más bien al contrario. No lo dijo con una sonrisa, más bien con desprecio y todo.
Entonces? Soy raro, soy un ser tan extraño que eso causa repugnancia en los demás, mi carácter me hace un extraño, un ser repelente, la gente de mi entorno prefiere verme apartado en un rincón y revolcándome en mi propia porquería antes de tenerme cerca.
Sí, eso se acerca más a lo que Miren quería expresar.
Quizá el fondo de la cuestión ya lo dije al principio, no lo que me digan, sino el cómo. No es lo mismo que me llamen raro mientras estoy haciendo sandeces en, qué sé yo, un botellón, cuando la situación me pide hacer un poco el asno, y que la gente reaccione con una mezcla de incredulidad e hilaridad, a que me lo digan cuando estoy hablando tranquilamente con una persona en la mesa de un bar, cuando me estoy expresando con seriedad y sinceridad. En ese momento lo que menos necesito es que sin venir a cuento alguien me suelte que para ella soy lo más parecido a un extraterrestre con una polla brotándole de la frente.
Bueno, mejor. Así me he podido dar cuenta de qué tipo de persona es.
Tengo derecho a juzgar mal hasta el resto de mi vida a una persona por un solo comentario? Decididlo vosotros. Yo creo que de una sola palabra o de un solo gesto en un momento dado puedes aprender mucho, en la vida hay muchas cosas tan significativas que, pese a producirse en el período de tiempo equivalente a un parpadeo, son imposibles de pasar por alto.

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