Cuando cursaba tercero de EGB, allá por el año 91, había determinadas horas en nuestro horario marcadas como "horas libres". De haber tenido quince años nos hubiéramos ido todos a casa de alguno que viviera cerca a fumar porros y escuchar musica trans, pero como que eso todavía no era posible nos dedicábamos a quedarnos en clase, jugar a quién aguantaba durante más tiempo la respiración, comentar el último capítulo de Oliver y Benji o, como mucho, darnos de collejas los unos a los otros. Pero a mí todo eso me interesaba más bien poco, así que, como ávido lector que siempre he sido, iba a la biblioteca y me agenciaba un libro. Por "biblioteca" entendía unas cuantas mesas arrejuntadas en una esquina del aula sobre las cuáles había apilados varias decenas de cuentos infantiles...quizá no parezca mucho dicho así, pero cuando tienes ocho años hay pocas cosas que no te fascinen. Un buen día cogi un libro supuestamente infantil, y aquí comienza la historia de hoy.
Su formato era sencillo y común: Tapa dura, ilustración en la página de la derecha y párrafo escrito en negrita en la de la izquierda...no recuerdo ni el título ni el nombre del protagonista -le llamaremos Billy-, pero eso no es relevante.
El cuento narra la historia de Billy, un niño pobre cualquiera de un barrio pobre cualquiera de Estados Unidos. Un día Billy vuelve de la escuela con el semblante extrañado y le pregunta a su madre:
-Mamá, en la escuela me han llamado negro, yo soy negro?
-Lo eres, hijo mio. Como yo, como tu padre, como toda nuestra familia. Siempre hemos vivido a la sombra del hombre blanco, obedeciéndole sumisamente, y algunos pretenden que sea así para siempre. Tienes que luchar contra ello y nunca permitir que se rían de ti, entendido?
-Sí mamá.
Total, que la historia nos cuenta como a lo largo de los años al chaval le vejan, le humillan y le putean, hasta que una buena noche se lo llevan a un callejon y le apuñalan hasta dejarlo seco.
Y la guinda! Aparece un coche dorado, Billy se monta, el coche comienza a volar y se oye una voz celestial que dice: "Puedes venirte conmigo, aquí arriba todos somos iguales". Y así termina.
Bien, vayamos por partes: Cuando yo escribo hay veces que mi humor corrosivo y descarnado puede herir algún carácter sensible, pero eso es deliberado dado que antepongo el entretenimiento del lector, aunque sea a costa de herir su fibra sensible, a guardar la compostura. No me siento culpable porque aquí ya somos todos mayorcitos para que un par de párrafos escritos por un friki miope os afecten..
Otra cosa es si hablamos de cuentos infantiles! Vale, el libro me mantuvo en vilo hasta el final, entretenerme me entretuvo, y dejaba un mensaje liberal bastante loable, pero coño, que tenía ocho años! Por qué las historias para niños suelen tener un final feliz? Para no traumatizarles, joder! Pero que el protagonista muera de una forma cruel y dolorosa por un motivo prosaico, y que el supuesto final feliz sea un indisimulado mensaje cristiano, destinado a enrolar a todos sus lectores a la causa es una forma de manipulación miserable, más miserable aún si cabe por tratarse de niños. A ese tío le arrancaba los párpados con un cuchilla y se los hacía tragar.
"Lo bueno de creer que esta vida que tenemos es todo lo que hay es que, de no ser así, todo esto que estamos viviendo no sería mas que un mera prueba de cara a una existencia posterior"
Dr.Gregory House
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