Ir de noche era genial.
Arrimaba un poco la oreja y pum..
..y resultaba que en la mesilla de noche tenía escondida una revista porno!...No, no me ha llamado, debería llamarla yo?..Como se me vuelva a poner por delante juro que le...No, ese peluquín me provocaba unos picores terribles, tuve que cambiármelo..
..siempre había alguien en el vagón cuya historia te hiciera esbozar una sonrisa. Una sonrisa pequeña, no fueran a creer que me estaba riendo de ellos.
Pero por las mañanas era espantoso.
En sábado o domingo: Resaca y ganas de matar, por qué no habrán inventado aún el teletransporte?
En días laborables: Es día laborable! Es que eso no basta para amargarte la existencia? Pues no, de propina están las aglomeraciones, con el estrés que eso conlleva, las caras de la gente, todas largas y apesadumbradas..
Aburridas..
¿Y yo? Para sentirme especial debería hacer algo fuera de lo común, como saltar a la vía..ay no, que por megafonía han dicho que está prohibido. Pues ni eso.
Así que nada, soy tan aburrido como todos vosotros. Bueno, puede ser, pero al menos yo soy consciente de mi propia vulgaridad.
Y entonces ocurrió. Ese último pensamiento desató en mí un repentino e incesante ataque de risa. Desde luego no pasé desapercibido, pese al tumulto del vagón conseguí formar un pequeño corrillo a mi alrededor, y cuanto más incrédulas eran las miradas del populacho mayor volumen alcanzaban mis carcajadas. No tardaron en fallarme las piernas, así como de inundárseme los ojos en lágrimas.
El resto es fácil de imaginar: A urgencias con la mandíbula desencajada. Suerte de esa vigilante de seguridad tan simpática que me llevó, aunque para mi desgracia no era la situación propicia para pedirle su móvil.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada